domingo, 4 de diciembre de 2011

SITUACION ACTUAL DE LA ACCESIBILIDAD EN LA SAGRADA FAMILIA

Nos parece interesante realizar un símil del tema a retratar con otro que le pueda resultar al lector mucho más familiar. En el caso de la Sagrada Familia vamos a utilizar uno que a priori podría parecer un tanto desmesurado.

Todas las guerras, o generalmente todas, tienen un principio, un desarrollo y un final y por tanto hay una causa, un hecho y unas consecuencias. Pues bien, para poder explicar el caso que hoy nos ocupa, hay que retroceder hasta encontrar la causa del conflicto de la movilidad en el entorno del símbolo de Gaudí, desarrollando lo que está sucediendo en la actualidad para finalmente medir los posibles impactos futuros en el monumento, en la comunidad y en el sector turístico.

Primeramente, pongámonos en situación. La Sagrada Familia, icono turístico de Barcelona, recibió en el año 2010 la friolera de 2.300.000 visitantes. Si bien es de justicia decir que en los últimos años este número había descendido hasta cuotas no esperadas, debido especialmente a la crisis en el sector económico y turístico por la que atraviesa el mundo en general.

Afortunadamente la fundación ha sabido revertir la situación y gracias a la visita del Papa del año pasado el impacto fue clarísimo en las visitas: el 38% más que en el mismo periodo de 2010. Para este año, calculan que visitarán el templo cerca de 3.200.000 personas. Estas visitas reportarán unos ingresos de algo más de 31 millones de euros, que revertirán en el avance de las obras y también en la apertura de un nuevo museo -en abril de 2012- "dedicado a la obra de Gaudí" que sustituirá al actual y ocupará todo el subsuelo de la nave central.

Cifras como estas, podrían nublar, por un momento, el trasfondo que conlleva para una ciudad la movilidad de semejante número de visitantes, a los que habría que sumar todo el flujo turístico que mueve una urbe como Barcelona. 

Centrándonos en la Sagrada Familia, lo primero es ubicar el monumento con el fin de que podamos hacernos una idea de todo lo que rodea al edificio desde el punto de vista de la accesibilidad. El monumento se encuentra en el enclave de cuatro calles; Sardenya en donde se sitúa la entrada individual, Provença y Mallorca como calles que cierran el eje y Marina donde se sitúa la entrada de acceso de los grupos.

En estas 4 calles se concentran por un lado los visitantes que acceden a la Sagrada Familia, los turistas que hacen fotos en ambas fachadas, los que transitan alrededor del monumento y por el otro los vecinos de la zona que realizan sus tareas cotidianas, las personas que las utilizan como zona de paso y los comerciantes con sus respectivos negocios. A todo esto hay que sumarle la salida del metro de las líneas 2 y 5, resultando especialmente conflictiva la boca que se sitúa en la calle Sardenya por el poco espacio que hay en la acera, sin olvidarnos,por supuesto, del tráfico de autobuses, tantos los de línea regular (hasta un total de 9 líneas tienen parada en la calle Mallorca con Sardenya) como la de los autobuses turísticos que entran por Provença para terminar aparcando en los chaflanes situados entre Mallorca y Sardenya. Así que imagínese el lector la situación tan peculiar que presenta, desde el punto de vista de la movilidad, el entorno que rodea al templo. Situación que se hace aún más peliaguda en temporada alta.



Fundamentalmente el eje del problema se sitúa en las calles Sardenya y Marina. Tanto a nivel peatonal como del transporte público. El asunto de los autocares se tratará en un punto aparte. El acceso peatonal a la Sagrada Familia empieza a presentar síntomas de congestión, especialmente en la calle Sardenya, donde se produce la mayor concentración de personas. Eso es debido fundamentalmente a que en este punto confrontan los accesos a la entrada del templo, la salida del metro y el tránsito habitual de la calle. En las épocas en las que el templo acoge más visitantes, Mayo-Septiembre, la fila para adquirir las entradas llega incluso a dar la vuelta a toda la manzana, convirtiendo la zona de paso en intransitable, entre otros factores por las dimensiones de la acera en algunos puntos. Por otro lado, si a esto le añadimos la salida del metro, zona de paso obligado, y los turistas que se paran a tomar fotografías la situación se vuelve realmente de película de terror.


Sin embargo el problema se hace todavía más grave si le sumamos que en esta calle paran todos los autobuses turísticos de grupos para recoger gente, el bus turístico y todo el tráfico de vehículos privados que circula por esta vía.


Si fuéramos un barman, el cocktail estaría servido, peatones, congestión, coches, autobuses, vacaciones, distracciones, agitar agitar agitar y …….. Tenemos la causa que ha acelerado todo el proceso que  se vive actualmente, miles de turistas y decenas de autocares que invaden a diario las calles que rodean la Sagrada Familia provocando las quejas de vecinos y comerciantes al ver que la vida normal del barrio se ve muy alterada. Además del ruido y la contaminación de los autocares, el comercio de las calles adyacentes al templo se ha transformado en una oferta prácticamente monocolor de tiendas de recuerdos, locales de restauración y comida rápida para turistas.


Hace unos 3 meses, concretamente el 24 de Septiembre, dos mujeres y una niña resultaron heridas graves al ser arrolladas por un autocar al que se le soltaron los frenos, cuando estaba estacionado, vacío, junto a la Basílica de la Sagrada Familia, concretamente en la calle Marina. Todo conflicto tiene un origen y causa, y este accidente ha sido la gota que ha colmado el vaso. Sin embargo la solución propuesta, desde nuestro punto de vista ha sido precipitada y solo ha puesto de manifiesto las graves vicisitudes que presenta el entorno móvil de la Sagrada Familia.


En principio los organismos públicos de Barcelona plantean la propuesta de reordenación del acceso de los autocares turísticos en el ámbito de la Basílica y su entorno, con el fin de dar respuesta al problema de movilidad y masificación que se vive actualmente en la zona, derivada de la amplia actividad turística. Por eso, han considerado tres actuaciones principales, que se llevarán a cabo progresivamente y que se prevé que estén terminadas en primavera del 2012: crear una zona de pacificación del tráfico en torno al enclave turístico, mejorar el espacio urbano para facilitar los desplazamientos a pie y ampliar el número de plazas de aparcamiento para autocares.


En primer lugar y con el fin de pacificar el tráfico en los alrededores de la Sagrada Familia, se prohibirá el acceso a los autocares turísticos en un perímetro en torno al monumento y las calles adyacentes, que incluye la isla del templo, limitada por las calles de Provenza, Cerdeña, Mallorca y Marina. Así, se suprimirán las paradas que utilizan actualmente los autocares para dejar y recoger a los turistas, en las calles de Marina y Cerdeña, y se trasladarán a la plaza de la Hispanitat y su entorno.


En segundo lugar y con el objetivo de mejorar la movilidad a pie, se ampliarán las aceras de las calles de Marina y Cerdeña en torno al templo, entre Provenza y Mallorca. Al igual que los pasos de peatones en los tramos de Marina y Cerdeña, entre Provenza y Diagonal, además de proponer la creación de itinerarios señalizados para visitantes, que conectarán las nuevas paradas de autocar con el templo y viceversa. Los itinerarios comportarán la prohibición de estacionar motocicletas en la acera en Marina y Cerdeña, entre Provenza y Diagonal (con compensación de plazas de motos en la calzada). Finalmente se controlarán las terrazas de los bares de los mismos tramos para que sólo ocupen los espacios autorizados y faciliten el paso de los peatones.


En línea con la primera medida, y como tercer eje, se quiere ampliar para vehículos turísticos en nuevos espacios próximos al templo y reorganizar la oferta de plazas de aparcamiento, de manera que se incrementarán de 44 a 52 las plazas totales. Las nuevas zonas de estacionamiento se situarán en los tramos de avenida Diagonal - plaza de Pablo Neruda; Consell de Cent - Lepanto, y entornos de la plaza Monumental.




Hace aproximadamente 4 años, implementaron una medida algo parecida, habilitando un espacio entre las calles Consell de Cent y Cartagena como parking de pago para que lo autobuses pudieran ocupar un espacio sin entopercer la circulación en las calles aledañas. Como sabemos que una imagen vale más que mil palabras, pues que juzgue el lector de la utilidad del mismo.




No se trata de habilitar espacios al libre albedrio, se tratar de dar una solución sostenible en el tiempo. Proponer aparcamientos es una buena medida pero no tiene vision de futuro, más bien suena a parche temporal y esta es una ciudad con una cuidada imagen turística a nivel internacional. No debemos, como si de un casino se tratase, apostar a un número al azar, es deber de los organismos que gestionan el turismo y de todos los agentes involucrados en esta problemática desarrollar un pliego de medidas ejemplarizantes y a ser posible que integren a todos.

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